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31.01.2017

Ayer estuve hablando con un buen amigo sobre una experiencia que tuvo en un festival de diseño. Era una de sus primeras ocasiones en las que tenía que diseñar en directo y luego poner en venta lo que había realizado durante la jornada. Me explicó que durante el proceso se sentía observado y muy crítico frente a lo que estaba dibujando. “No me acaba, esto lo podría mejorar,…”, se decía. Hasta el punto que no sabía si largarse o quedarse hasta el final. Está claro que es una situación a prueba de balas. Hay que acabar lo que uno ha empezado a pesar de que nuestros nervios e inseguridades nos empujen a salir corriendo. 

Confía. 

Saldrá bien.

Porque el quedarte hasta el final, a pesar de que no estes satisfecho completamente con el resultado - lo más normal porque siempre queremos dar lo mejor de nosotros-, te ayudará a que para la siguiente ocasión tengas más confianza en ti mismo al haber aprendido millones de cosas. O una cosa más, da lo mismo, porque eso también es más que nada. 

 Finalmente así fue. Se quedó. Y vendió las tres obras que hizo. 

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