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31.03.2017

11 semanas. Casi 3 meses. Es hasta donde he podido llegar publicando una foto al día. Al principio cuando comentaba de qué iba el proyecto y cuál era el propósito, la gente me preguntaba: ¿Pero haces una foto todos los días? No, publico una foto diariamente realizada muy recientemente.

Al principio tenía un stock de fotos preparadas. Esto me permitía  salir a hacer fotos sin presiones de tener que entregar el trabajo por la noche. Dejarlas reposar un poco. Que tomaran forma y estar segura de que me funcionaban como fotos. Obviamente llegó un momento que ese stock se agotó. Que hacía la foto el mismo día. Organizaba y preveía salidas para tener siempre algo que subir. Y así “asegurar” que dispondría de material para sobrellevar la semana siguiente. Hasta que se acababa. Y vuelta a empezar y así, sucesivamente. 

No obstante, ha llegado un momento que he sentido el ritual fotográfico más como una obligación que como una diversión. Y eso era justamente algo que quería evitar desde el principio. Por ello el stock. Para permitirme el día de duda, de reposo, de no pensar pero seguir trabajando. 

Las últimas fotos posteadas, salvo alguna que se salva, las siento como una obligación, con cierta molestia también. Sin diversión. Por ello, paré unos días para rellenar el pozito interno creativo y reflexionar. Asimismo, el otro día leyendo tropecé con un gran párrafo que decía: 

Como creadores basar nuestra imagen en la disciplina militar es peligroso. A corto plazo, tal vez la disciplina funcione, pero solo funcionará durante un tiempo. Por su propia naturaleza, la disciplina tiene sus raíces en la autocomplacencia (piénsala como una pila; resulta útil, pero no dura mucho). La disciplina en sí misma, y no el flujo creativo, se convierte así en el objetivo.

La parte de nosotros que mejor crea no es un autómata tenaz y disciplinado que funciona a base de fuerza de voluntad, con un repetidor de orgullo que le sirve de refuerzo. Eso es operar a base de pura voluntad: realizar las tareas con cierta disciplina militar. Por el contrario, se requiere más bien entusiasmo que disciplina. […] El entusiasmo se basa en el juego, no en el trabajo. […] Es la alegría, no el deber lo que construye un vínculo duradero”. 

No puedo negar que no me haya ayudado esta iniciativa de publicación diaria. He desafiado la pereza y estoy muy contenta del proceso y del aprendizaje. Pero voy a darle un poco la vuelta al asunto y cambiarle las reglas. A partir de ahora, el objetivo no va a ser publicar una al día, sino publicar cuando sienta que me convence la imagen hasta el día que llegue a las 365 fotografías. Los textos igual. No habrá uno disponible cada semana, sino que irán acorde al proceso de crecimiento y avance del proyecto fotográfico. Ya veremos cómo avanza. De 77 a 365 imágenes, hay muchas posibilidades, cambios, sensaciones y alternativas. 

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